

¿Quién soy?
Una mujer en sus treintas, llegando a los 40.
Hace 20 no imaginaba como sería mi vida ahora, es más, hace 2 años tampoco sabía como sería y no sé cómo será en dos más, pero creo que no lo he hecho tan mal; soy una combinación de la fuerza y la sabiduría de mi padre, de las recetas de mi madre y de las historias de mi abuela, combinadas con las enseñanzas que me ha dejado ser madre, de las largas horas de carcajadas y buenos momentos con amigos y de los chingadazos que me ha dado la vida y el amor.
No soy una guerrera, soy una sobreviviente, una simple mortal; vulnerable a las desgracias y a los cambios sin aviso, a las falsas promesas de amor, pero inmóvil a las mentiras y a la hipocresía.
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Me mueve el día a día, las ganas de que el mundo sepa quién soy y porqué soy, aunque a veces, por puro gusto, no me mueva de mi cama en días. Me mueve el amor a mi hija, a mis hermanos y a mis padres; me anima la amistad verdadera, esa que no me juzga por ser apática y sarcástica; intolerable a la injusticia y defensora de mis valores, admiradora de los atardeceres y amante del sonido del mar y del viento.
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Me he dado cuenta que para ser tan amargada me divierto un montón, que hay quien me adora y quien me detesta por la misma razón, por ser como soy; pero quien me conoce de verdad sabe estoy llena de sarcasmo y humor negro, que soy visceral y casi siempre tan honesta, que puedo ser imprudente, pero ya lo soy menos que hace 20 años ( menos mal! Si este tiempo no ha pasado en vano), y además, que hay en mi dos personalidades, la buena y la que se hace la mala.
La mala, se divierte de la desgracia ajena, se enoja fácil y no se le ve el miedo cuando se caga de miedo, es altanera y contestona, es solitaria y tiene cara de pocos amigos, duerme mucho y casi no sale de casa, detesta a los pendejos entusiastas y el exceso de positivismo, es tan realista que a veces piensa en cómo será su propia muerte.
La buena ve por los demás sin tener que quererlos o sin conocerlos, sostiene las puertas si va de salida para que alguien más pase y sonríe, disfruta de cantar mientras maneja y si ha tenido un buen día, deja pasar a los pendejos sin decirles nada; ama los atardeceres llenos de color y se asombra con una luna brillante, le encantan las películas cursis de amor y llora con todas, pero disfruta más de las películas de terror junto a su hija.
De vez en cuando se esmera más en cocinar para los que ama, porque es una forma de decirles que los quiere sin decirlo; es buena confidente y respeta las ideas de sus amigos aunque no siempre esté de acuerdo.
Soy la 4a hija de mis padres, la "peque" de la familia, tuve una infancia feliz y llena de travesuras, cazaba saltamontes para hacer carreras, andaba en bici, jugaba a las muñecas y a las escondidas, tenía marcados en las piernas las líneas de los shorts y tobilleras, las rodillas raspadas y el alma inquieta, me abrí la ceja jugando en la calle (casi muero por eso,tres puntos de sutura son la huella) y no les hablo del amor, porque... ya se imaginarán que no creo en esa porquería!
No, no es verdad! claro que creo, lo he visto, lo he vivido y tenido, pero eso es tema de otro post 😄
Seguiré viviendo mis años para cargarme de todo lo que se pueda llevar en la bolsa de los recuerdos y las experiencias, por más aprendizaje, por más tiempo con la gente que amo (aunque sea a distancia) y por todos los éxitos que se puedan alcanzar.
Así soy, de una sola pieza pero en un rompecabezas.