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Resiliencia…

  • 23 jun 2020
  • 4 Min. de lectura



Según Wikipedia, es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas, pero es cierto también que no siempre tenemos esa capacidad, a veces por nuestra propia educación o nuestra forma de ser, caemos en el modo “víctima de la situación” y nos estancamos ahí por largo tiempo, hay quienes de hecho viven siempre ahí.

Pero también es cierto que la resiliencia es una necesidad del ser humano, no sólo es una capacidad; mi padre, ese hombre sabio del que ya les he contado, me ha dicho siempre que justifico el actuar de alguien que, “la necesidad obliga al hombre” y es muy cierto, el hambre es una necesidad y obliga a quien la tiene a buscar comida, el reconocimiento puede ser una necesidad y obliga a quien la necesita, a buscar las maneras de lograrlo, y así, podría darles muchos ejemplos, pero segura estoy que ya entendieron la idea.

Y lo que realmente importa no es cómo o cuándo te des cuenta que estás en el papel de víctima protagonista, que ha sufrido más que Victoria Ruffo en Corona de Lágrimas – que ah cómo lloró esa mujer en los dos capítulos que vi – sino en que realmente quieras dejar ese modo de actuar ante la vida, que puede ser difícil, difícil aceptar que existe la muerte y que causa un gran dolor, que la persona que amas ya no te ama más y que duele, duele hasta los huesos; pero la vida que tenemos es sólo una y hay que vivirla, y vivirla bonito para que valga la pena, con todo y los malos momentos, con todo y la muerte o la mala suerte, la resiliencia estará en ver lo positivo de todo lo malo, de ver el lado oculto de las cosas y del preguntarte “para qué” y no “porqué”.

Si, tooodos… (con muchas o), cuando hemos pasado por algún momento que puede ser trágico o no tanto, en nuestras vidas, nos hemos preguntado “¿porqué a mí?, ¿qué he hecho yo para merecer tanta desgracia?”, y la verdad es que muchas veces no hemos hecho nada bueno que nos salve o justifique del porqué no debería pasarnos a nosotros, o sea, no todos somos Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta, sin querer, tal vez, alguna vez hemos actuado de manera egoísta, o sacado provecho de una situación, sentirnos bien porque nos chingamos al que siempre nos chingaba, hicimos trampa en un examen o dijimos mentiras para escaparnos de algún regaño, entonces en lugar de preguntarte “porqué a mi” sería mejor preguntarse “para qué a mí”.

Ver más allá de la situación es la manera de encontrar el para qué, porqué tal vez perdiste dinero en la calle que te ibas a gastar en alguna cosa que realmente no es urgente ni de primera necesidad y es posible que los haya encontrado una persona que estuviese pasando por una emergencia médica, por la muerte de un familiar o tal vez lo hayan asaltado o despedido de su trabajo y ese dinero que se te cayó, a esa persona le será de gran ayuda.

Lo mismo pasa cuando vives algo más grave, y lo entendí hace algunos años, cuando un primo, hijo de un hermano de mi mamá, murió siendo muy joven, teniendo un futuro prometedor, era carismático y guapo – obvio, es de familia – y su muerte nos causó mucho dolor a todos, era como una desgracia enorme, nadie podía creerlo; pero a su funeral había ido toda la familia, hermanos y hermanas de mi mamá que hacía mucho no se veían y tenían años de que no hablaban, por diferencias tontas que hay en todas las familias. Todos habíamos olvidado esas diferencias, nos consolábamos y ayudábamos con los temas del velorio, llevamos comida, café, pan y atendíamos a la gente que llegaba para dar el pésame a mis tíos y unos días después, la mamá de mi primo con el alma destrozada y el corazón hecho pedazos me dio una gran lección, nos dijo “desde que me avisaron lo que pasó me preguntaba porqué él, pero al ver a toda la familia reunida, en paz y armonía, me hizo entender que la respuesta estaba en el para qué, él era muy querido por todos y si su muerte sirvió para que olvidemos las diferencias y perdonemos el pasado, su muerte no será en vano”.

Desde ese día, la forma en la que veo mis desgracias ha cambiado, no siempre me funciona y a veces se me olvida, el día a día, el trabajo, las cuentas por pagar, las enfermedades, todo puede ser un distractor y sacarte de foco, nublar tu vista y no permitirte ver el para qué; y no necesitas noches enteras de meditación para recuperarlo, sólo basta con que te des cuenta que estás instalado en el papel y jugándole a la víctima no te va a dar más ánimos, probablemente consigas consuelo de quienes te rodean, y no está mal recibir apoyo, consejos y muestras de amor, pero lo que sí está mal, es sacar provecho de esa condición y hacer que otros hagan por nosotros lo que nos toca, levantarnos con esa fuerza que nos hace avanzar cuando estamos a unos metros de llegar a la meta, o cuando después de mucho tiempo vemos a la persona que amamos, esa misma fuerza e ímpetu, son los que nos sacan de la faceta de víctima, para convertirnos en sobrevivientes.

 
 
 

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